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21 มกราคม

Casi 50 años


“Toda una vida dedicada al estudio, al ensayo y al método, sacrificada por el bien común y por la Ciencia con letras mayúsculas, apenas había tenido recompensa.  - Casi cincuenta años criando chepa y cataratas en un laboratorio, casi cincuenta años…-  se le oía decir por los pasillos. Sin duda un tiempo más que suficiente para ajustar cuentas con Dios y con el mundo.”

 

El profesor Alberto Acevedo había invertido gran parte de su carrera en la investigación sobre la memoria, siendo sobre todo en esta última década cuando su trabajo acabó por florecer y dar sus mejores frutos: ensayaba en su laboratorio distintos métodos de digitalización de recuerdos en soporte externo. De otro modo: intentaba grabar los recuerdos.

Y con un éxito notable, hay que decir, pues aunque en un principio apenas conseguía registrar ciertos sonidos, luego frases, olores más tarde, sabores e imágenes después, el grado de “realidad” que finalmente había conseguido era casi perfecto en la actualidad, prácticamente una copia 1:1

Éxito que apenas sí se vio reflejado en una pequeña reseña de una web local de divulgación.

  Michael Faraday físico y Químico del siglo XIX en su laboratorio.

A sus 74 años ya no le preocupa el reconocimiento, demasiado tarde.  Sin embargo, tiene otras metas, otros propósitos más… estimulantes. Desde la primavera de 2006 no ha dejado de pensarlo ni un solo día, incluso antes de que los resultados alcanzaran la fidelidad deseada lo planeaba: recuperaría la movilidad de antaño, la vista de la que tanto presumía en su adolescencia, el vigor y la fuerza ya olvidados… la juventud en definitiva.

Sí, algún día lo hará, algún día reunirá el valor y la convicción necesaria para grabar todos sus recuerdos sobre la memoria de un cuerpo más joven. Sólo entonces se sentirá en paz con la ciencia que tanto le debe.

 

“Casi cincuenta años criando chepa y cataratas en un laboratorio, casi cincuenta años…”

 

Y ese día, esa fecha, se antoja inminentemente tras el diagnóstico de un cáncer de pulmón que se le agarró al alma misma y que amenaza con cerrar el sagrado ciclo de la vida y la muerte en sus carnes.

 

Ya sólo necesita una víctima, un huésped para su legado, el primer paso para la inmortalidad. Quizás haya decidido ya quién y dónde, a falta sólo de un cuándo. Será una mente joven, sin duda, tal vez inquieta y despierta como la suya, ¿quién sabe?

 

O también puede que, a lo mejor… solamente a lo mejor, esté leyendo algún relato de ciencia ficción, ajena a todo lo que le rodea. Incluso puede que te preguntes de quién es esa voz que susurra  a tu espalda y no para de repetir:

 

                                …Casi cincuenta años… Casi cincuenta años …


- dingo -            




Probando


Probando... Uno dos, uno dos... se me escucha ahí fuera??

Es que a la sombra del regok se estaba tan agustito..